Él pretendía ser príncipe y nunca pasó de sapo, ella quería ser una puta pero nunca dejó de ser princesa.

lunes 7 de noviembre de 2011

Odio

En realidad me cabrean tanto los gilipollas que no pueden concebir una vida más allá de la música de moda, la discoteca de moda y la ropa de moda como los gilipollas que se creen que todo aquel que disfrute de una canción de Katy Perry o que lo pase bien yendo a una puta discoteca es tristemente inferior a ellos. En realidad tanto los unos como los otros son sólo putos clichés, ambos grupos no son más que lo mismo pintado de colores distintos.

Tanta libertad, y ¿para qué?, ¿para hacer solamente las cosas que encajan con el estereotipo social en el que estáis metidos?

Me dais pena.

2 comentarios:

-F osca dijo...

tanta razón

Explorador dijo...

Sí...supongo que cuando dos grupos están en desacuerdo, deforman sus argumentos de la forma más grotesca posible para zaherir a los otros. Lo triste es sentirte antes miembro de algo, que un ser indpendiente.

Un saludo :)