Él pretendía ser príncipe y nunca pasó de sapo, ella quería ser una puta pero nunca dejó de ser princesa.

lunes 17 de mayo de 2010

Locura transitoria

- Hola... ¿Te invito a una copa?
Soy Alguien... ¿Tienes nombre?

- Ella.

- Bien, Ella, ¿puedo invitarte a algo?

- Ahora tengo que irme, me he escapado del manicomio un rato, pero debo volver.

- Oye, ¿volveremos a vernos?

- ¿Vienes mucho por aquí?

- No, en realidad no, pero...

- Yo sí.